ENTRE TIEMPOS
Era como un miércoles.
No puedo compararla con nada más y nada la describe mejor que este día de la semana. Creo que para esta historia le daré ese nombre.
Te presento a Miércoles.
Era una criatura que al mismo tiempo te hacía enloquecer y te reconfortaba. Nunca pudo tomar ninguna decisión concreta. Vivía en una dimensión temporal que podríamos llamar Entre Tiempos. No le gustaban las mañanas, tampoco las noches, y las tardes las sentía como una patata demasiado cocida. Si pudiera, existiría solo en esos pocos segundos en los que la noche se convierte en día, al amanecer, cuando la madrugada se despide.




























